He de determinarle que se aleje. Si, a usted, austera sombra de misericordiosa fachada, que de vez en cuando atenta contra mis formas y pensamientos. ¿Acaso no comprende que para acercárseme debe usted cruzar el ancho río?.
No puede dar comienzo con lo ya vivido, debe embriagarse de la sorpresa que detona toda su naturaleza impulsiva ; Ese pájaro que se hiela en el aire por amor a la abismal aventura de reconocerse vivo. Pero ya basta de sueños y decoros... ¿Qué puedo esperar de usted?, solo se arrastra de cegueras y arrepentida discordia.