jueves, 29 de septiembre de 2011

Abrazada a la ventanilla del vaivén, cuenta estelas lumínicas a la lejanía. Asomándose un poco al vacío , sospecha un verde oscuro dentro del horizonte taciturno. Se embriaga con el olor a pasto quemado que se retuerce entre los rieles. Mientras que el albor fatídico transcurre estirándose como luces de neon, cosquilleante sin cesar.
El no saber en que estación bajarse, la llena de dicha y duda. Delicia momentánea de pies a cabeza.

martes, 6 de septiembre de 2011

Decisión

El sol empezó a descomponerse ante sus ojos. Inquietantes naranjados se entrecruzan con el relumbro del viento invernal de su pueblo, el cual juega con la incandescente luminaria del firmamento. Su lugar está en todos lados menos en el candor artificial de la ciudad, aquel panteón oscuro que con sus pesadas alturas asuelan la posibilidad de que sus manos, cubiertas de colores zigzagueantes, tomen decididamente camino. Algo habrá que hacer, ¿Verdad?
Caminar hacia aquél estrecho azul zafiro del empíreo. Besar la cumbre, que tan lejana estaba.
No deshojar más estas horas.