jueves, 20 de enero de 2011

otro

Sin cesar ni condición, esa es la cuestión.
Dejar de saborear la locura, para toparse con las maravillosas formas de la sinrazón.
Amén.

viernes, 7 de enero de 2011

et moi.

La inocente viajera, la cual acaricia las cosas por su supuesto nombre.
Solo ella conoce la soledad y las mentiras, propicias de las flores.
Cree, ella cree.
Pero la pregunta es: ¿Acaso importa?, ¿Acaso importa lo que crea, si tiene el poder de al menos
creerselo?
Si tan solo se diera cuenta que en eso consiste toda cuestión existencial. En su singular finitud.
Y mas aun en la consciencia de ella.
Cuando ese día llegue dejará de autoconvencerse a través de su lirica y podrá observarse en los demás, sin tiempo y sin máscara.

sábado, 1 de enero de 2011

Vacio.

Si, podría crear, algo que no tiene que ver con nada. Desencadenar con sumo explendor toda clase de piruetas y ademanes, sonreir cuan monigote de circo. Patear todo esto con la barbarie mas profunda de mi instinto.
Pero no puedo no mirar hacia mi, en este momento.
Olvidarme del sentir que el temple y la naturalidad de mi razon se van perdiendo poco a poco.
El vaso va quedando vacio, sin tiempo, sin edad. Así, sin más.
Tanto que correr, que ya no puedo ni caminar, tanto vi, el bosque de la noche me tragó. Me lastimaron las espinas que encontré.

No puedo mirar, ¿Me oyes? Toco desesperada mis ojos, y solo siento cuencos vacios.
Mirame, no puedo.
Ni siquiera gritar.
Siento la muerte palpitando en mis venas, el olor a putrefacción marea sentido por sentido. Ni un torniquete salvará mi sangre de esta angustia.
No hay nada que fluya cerca, no siento el ruido del agua.
No mientas más conciencia, ya no queda nada.