Tratando de purgar la demencia, hago una pequeña insición en donde reposan las ideas.
Limpio aquellas estructuras, tan visceralmente aferradas en mi interior.
Me desquicio de solo pensarlo.
De pensar silencio en mis gritos.
miércoles, 30 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
el no.
El recuerdo es tácito, en medio de la muchedumbre. Un Lunes numero 13 del mes, el señor X se mantiene erguido duramente con un cigarrillo en la mano, en una larga hilera, mientras espera que el tren llegue al anden.
El no quería, pero no pudo evitarlo, el sentir, es sentir. “Nada ni nadie va a salvarte” le dijo una vuelta aquella voz, en los floridos años pasados. ¿Por qué el recuerdo pesa en nuestras mentes mas que cualquier otra cuestión? Digamos que es una parte muy importante en el hilado de la existencia., ¿verdad?. Sino lo es, por favor, refútemelo y espero que sea largamente argumentativo, se aceptan disyuntivas posibles.
Aun así, pese a las campestres ideas entrelazadas que unifican un nihilismo que siendo bien utilizado fomentaria alguna clase de anarquia de la razon, el Señor X; Quién frota sus manos sudorosamente, solo quiere responderse una sola cosa a si mismo.
“El recuerdo debe presenciarse con una templanza casi (para no pedir menos) como uno de aquellos antiguos sabios, como el gran Sócrates. ¡Si, si! Aquello conlleva a dejar que el momento pase, obteniendo un exitoso y bienaventurado encuentro.” ¡Pero cuanta ignorancia disfrazada de temperancia Sr, ¿Acaso no se da cuenta?, de que se quiere librar?, ¿De las caprichosas concecuencias que aparecen o del simple accionar?
Lo que no sabe, Señor X, es que si uno no comprende la dualidad de la cuestión, jamás actuará con verdadera temperancia. Jamás existirá un “momento bienaventurado”, sino más bien un detalle, una visión enérgica del pasado. La cual lo transportara momentáneamente a un estado mental sumamente abrupto y silenciosamente ciego.
Sea de felicidad, como de tristeza. Y con la ignorancia de la fortaleza, estimado colega, jamás se encontrara de sopetón, Ni siquiera se lo cuestionará.
Simplemente pondrá aquel pecho de acero ante la cuestión, y la batallará como un guerrero, un ciego guerrero. Creyendose que ha desmembrado toda cuestión, Exitoso Señor X.
Así usted jamás dudará de la certeza o de la mentira, o si verdaderamente existe alguna de ellas. Y me seguirá mirando con los ojos bien abiertos, al mejor estilo videotape, grabando con delicioso entusiasmo este mismísimo momento.
Lo recordara con un sentimiento enigmático, como un encuentro de suma entrañaza. Hasta se maravillará de la bella complejidad del asunto. Oh si, Señor X, pero jamás se preguntará ni el mas absurdo, ni si quiera en voz baja, ni el mas bello "¿Por qué?".
lunes, 7 de marzo de 2011
M
Acantilados subyacentes de las sombras, orillas vecinas y ajenas a mis pies. Interminable coagulación sensorial que dispara como dardos la razón de quien gobierna el cuerpo.
Chorreante mar, tan vivazmente turbulento como la sangre que recorre mis venas. Embravecido, entregado a la eternidad de sus aguas, me implora mimetizarme. El, como el alma partida, envuelve y se lleva hasta lo mas profundo de su entidad, aquello que mas añora. Por mas que sea a la fuerza, se lo lleva.
¡Ah! Injusto y sanguinario, propicio de esta entidad humana.
Océano humano, ancestral y visceral, hermano del viento y de mi locura. Inagotable soberano. ¿Que querrás encontrar al magullarte semejante banquete?, al ingerir tanta basura, tanta paridad, una y otra vez.
Siempre más, lucharemos cuerpo a cuerpo. Fuerza a fuerza, la elocuencia del juego. Oda a la arrogancia del uno, del uno para con el cosmos. Natura.
domingo, 6 de marzo de 2011
Lo tácito.
Observo su cara en las penumbras, mientras una de mis manos se hunde en el contacto de la piel; Qué extraño es todo esto, sus ojos se cierran de placer, mientras los míos se agudizan con delicia. Cuan desconocido se ha vuelto, siento temor de hundirme mas allá de su piel, mas allá de mi piel.
Mientras nos acariciamos, el sueño se invita solo a ser percibido por nuestras mentes. El miedo se menta lentamente; Sí, la simple conclusión de ser los eternos incrédulos ante estos vaivenes. Miedo a que nada sea real; a que la paz en conjunto no exista.
Que conozca a través de estas caricias lo indecible de mi ser.
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