domingo, 6 de marzo de 2011

Lo tácito.

Observo su cara en las penumbras, mientras una de mis manos se hunde en el contacto de la piel; Qué extraño es todo esto, sus ojos se cierran de placer, mientras los míos se agudizan con delicia. Cuan desconocido se ha vuelto, siento temor de hundirme mas allá de su piel, mas allá de mi piel.

Mientras nos acariciamos, el sueño se invita solo a ser percibido por nuestras mentes. El miedo se menta lentamente; Sí, la simple conclusión de ser los eternos incrédulos ante estos vaivenes. Miedo a que nada sea real; a que la paz en conjunto no exista.

Que conozca a través de estas caricias lo indecible de mi ser.

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