lunes, 25 de abril de 2011

Mal tiempo.

Tocando superficialmente el borde de la copa de vino, sus ojos se sitúan en el tramado del mantel, finamente pintado con aquellas oleosas texturas.

Sintió la angustiosa e imperiosa verdad, entrelazándose con el tintineo de aquel cristal. Una vez más se sacudía su mundo. Una vez mas debería implementar aquél cuchillo, volver a ensangrentar sus manos, para luego poder lamer la sangre. De su herida, del suelo y de su sien. Dolorosa y temblorosa proclama infanticidio, caos y mentiras.

El matar todo lo que conmueve, como todo lo que a fin y al cabo termina doliendo, es el peso más profundo de su espalda. El no querer aprender a soltarse, el huir a la huella tacita de su presencia, el aborrecer hasta su sombra. Todo eso, deambula en aquel néctar, que a este paso cercano al infierno, es sacudido imperiosamente en la copa.

¿Que te pesa de lo ya denominado “pesado”?, ¿Creerte el mas cauto y ser el mas rengo a la hora de correr lejos las desventajas?.

Mirate, prevaleciente guerrero. Solo te convertirás en estatua así, y recibiendo de a poco aquello que llamas gloria; solo lograrás susurrarle al viento aquellas batallas con desmerecidos honores. Ya no habrá decoros que te vistan, ni elogios que te acompañen ni denominaciones de libertad y revolución que te identifiquen.

Siempre disculpándote de tus tiempos, mientras sacudís frenéticamente ese circulo, esa clamada suavidad. Aquella que será condescendiente, tu única compañera.

La soledad del tan aclamado temperante, es la soledad del cobarde.

viernes, 15 de abril de 2011

Reflejo.

"Es cuestión de leer Señorita, de alargar la mentira un poco más. Estirarla tanto que sea posible su penetración en nuestra más profunda piel. Interiorizarse, sí. Y que ya nada duela, sacudirte y que nada te asuste." Escuchas, escuchaste y escucharás que dicen.
Ah!, y asentís consciente de que tal vez sea mejor conformarse plenamente con los eternos dejavues.

Sí imbecil, aquello que no te perdonás a la hora de nombrar los porqués de tu silencio. Aquella sombra fija en la pared, inamovible constelación a la que abrazás mistícamente en secreto.

Ya despertarás, inhalarás nueva sangre y con una fuerza bestial te arrancarás todo este papel absurdo de tu piel, al flagelarte con aquel rojo seco que cuelga de tu infinita obsenidad, tu plegaria mortífera.
Reclamarás tu verdadera identidad, tu bestia.
Tus venas salpicarán vida.

jueves, 14 de abril de 2011

Callarse

Vivencia nocturna, aquella que camina ligeramente sobre sus pies, en un cuarto infinito.
No se tienen ganas de besar ni de apaciguar la lujuria que brota de aquel perímetro salvaje.
Hay Ansias de encarar la materia, de introducirse en ese todo, aquel que ya no sabe ni como callarlo.
La angustia livianita, andrajosa y molesta de no saber como.
Sentir esa oleosa e inentendible inmensidad del momento.
Oscuridad en mi boca y en los ojos de él.

martes, 12 de abril de 2011

Mirando el viento, entra a la mar.

Ella se encuentra sola, en medio de la taciturna tempestad que representan las olas. Aquellas que arrastran superficies eternas, provenientes de otros mundos, de otros tiempos.Besa sus manos, sus propios cabellos. Sueña la amarga soledad de su silencio inamovible.

Ella no sabe a lo que se atiene, a la inmensidad que la abraza a lo lejos. Ni siquiera puede imaginárselo, naturaleza ignorante. Solo se remite a respirar, inhalar el aire compañero y torturador de años.

Alucinante danzarina, entre las aguas que jamás han sido suyas y que tampoco serán de nadie.


lunes, 4 de abril de 2011