Vivencia nocturna, aquella que camina ligeramente sobre sus pies, en un cuarto infinito.
No se tienen ganas de besar ni de apaciguar la lujuria que brota de aquel perímetro salvaje.
Hay Ansias de encarar la materia, de introducirse en ese todo, aquel que ya no sabe ni como callarlo.
La angustia livianita, andrajosa y molesta de no saber como.
Sentir esa oleosa e inentendible inmensidad del momento.
Oscuridad en mi boca y en los ojos de él.
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