viernes, 27 de mayo de 2011

Machaco a estorbos, respiro la hiel de aquella ciudad vencida. Vencida de tanto comer, de tanta tensión y maldad. Mientras el frio rompe mis manos al andar. Buscaré un lugar donde dormir, donde gritarme todo esto que no quiere salir.
Estas visceras que recojo en mi, para sí. Dentro de mi.
Ya basta razón, ya se que debo partir, partirme.
Ya, calma varón. Todo comienza, todo recién comienza.

miércoles, 25 de mayo de 2011

momento

El ir y venir siempre son indefinidamente persistentes en estos casos. Mientras camino y contemplo el clima cambiar a mis pies y altura, busco, observo, huelo algo que ya no parte del todo de este monocromático universo terrenal. El simple sentir, la cuestion sagaz y relajada del tacto que a mi vida acontece desde momentos sin nombre, es hoy uno de los grandes pilares de mi existencia. Animal empedernido, busco beberme tu sal, tu sudor y lagrimas. Busco más, mas alla de esta locura que constantemente me lleva a dibujar en el aire una circunferencia. Bajo la mirada, sonrio. Maldición, es inevitable.

martes, 24 de mayo de 2011

Al parecer he decidido aferrarme a aquél febo resplandeciente, en un momento recóndidamente inoportuno. Terror al convertirme en el mismísimo Icaro. Temor a que ardan mis ojos. Es hora de volver a las cavernas subterraneas del lenguaje, escuchar el crepitar de esta humanidad dormida. Abrazar con ambos brazos esta visión del uno para con el universo. Besar este cosmos que vibra en mí. Rezar por que no me rebanen la cabeza, el y su santo Grial. El y su santa vuelta, sus devenires y mares.
Quiero fundirme en mi propia fauna, en el alba celeste, una vez más.

sábado, 21 de mayo de 2011

Atardecer de silencios y palabras que no tienen forma. Me escabullo de tu mirada, pensando que así sera siempre de ahora en más. Mi traición es tu traición. Ambas nos traicionamos a nosotras mismas. Y lo que cuelga ahora, como bilis empantanada de nuestros labios y manos, no es más que el revuelco tácito de nuestros propios devenires. De nuestras multiplicadas realidades.
Ojalá el sentimiento que tu pecho y el mío ahogan para no dejar partir, sirviera de algo.
Pero en este mundo de deidades inconclusas y sufragios eternos, sólo parece persistir el sentimiento del imposible y de la mentira que al fín y al cabo es mentira,pero que aún así nos aleja.

viernes, 20 de mayo de 2011

El dulce crepitar del fuego, va adormeciendose lentamente. Ya no ardo. Prefiero sentir el placer al aferrarme a las raices de esta tierra, al acariciar los suaves paramos con mis ojos, y a sonreir entregando la lucha por algo que jamas se jugará.
No volveré a mirarte a los ojos, ni a pronunciar palabra. A vos, sí, a vos.

jueves, 19 de mayo de 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Parada en puntillas de pie, agudiza la mirada al clavar, uno por uno, los interminables alfileres sobre aquel campo nocturno. Están tan cerca que el frio del espeso vidrio transparentado se empaña casi constantemente. Pero sus miradas persisten, pese a la distancia, al hambre y a esos alfileres tan lastimosos que ella clava cada tanto. Casi con dolorosa locura, como si esos alfileres fueran a prevalecer erguidos en aquel duro vidrio.
Lo que no se ve, ni siquiera palpita por el otro, es que ella con dedicada estrategia busca como un gran detallista doblegar aquel frio vidrio con astucia, pero tan torpe como sus manos recordando piel.

Le atemorizan las ideas ridículas y lastimosas, como pensarse tomando carrera para golpear con su cuerpo aquel vidrio. Decide tomar conciencia cuan artesano, y palpar con su inteligencia, rodear los bordes de aquel espesor, probar mil veces con la terquedad de clavar la fina hilera de alfileres. Artilugios imposibles. Una y otra vez.

El por su lado, solo se acerca cada tanto, cuando ella persiste en la dulzura de acercarse luego de haber clavado los alfileres, y apoya sus labios y su cuerpo contra aquel vidrio, como si quisiera brindarle calor.

Su cuerpo vibrante diambula en estados taciturnos, casi omnipresente. Solo altercando miradas con ella, y hablandole en un lenguaje casi silencioso.
Se quieren, sí, a pesar del vidrio, a pesar del miedo a ser. Lo peor de todo es que ninguno de ellos lo sabe, o reconoce verdaderamente.
No quieren ver que aquél vidrio solo consigue prevalecer en su imaginario. La excusa del temeroso.

martes, 10 de mayo de 2011

Refriego fuerte aquella espuma sobre mi cuerpo, detonando en sollozos cuan bomba tirada al mar. Cansada de esta miseria, la misma que hace años arrancó respiro y amor.

La misma que ahora, imposible de articular, se escurre en segundos entre mis dedos arrugados. El encuentro inevitable con la cobardía, no me deja en paz. Nadie comprende esta hambruna, esta fragilidad tan expuesta.

Ahora solo quedan ellas dos, debatiéndose con ánimos este cuerpo, tironean incansables de cuanta piel puedan.

Y yo acá, conciencia, sintiendo el pesar del desierto en este mar. Dejándoles lugar a que se maten entre ellas si quieren, o que me destrocen a mi. Ya no me importa. Ya no habrán pañuelos blancos en el aire, ya no te salvaré de esta guerra, brutalidad nata. Y a ti razón, ya no te volveré a escuchar con tus discursos sobre el maldito conformismo. Me cago en tus conceptos de heroismo, esa maldita tirania que prevalece como un ciego aferrado a tus manos.
Hoy prefiero el dulzor de estos ojos que pesadamente se cierran.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Querida hiedra, el canto que mi voz espanta con tus animosas formas en mi, te encuentran contradictoriamente alucinante. Mas te me enriedas , mas me adormezco.
Tanto que entre sueños hablo confusamente. La salvia proveniente de tus delicados tallos me han viciado, ahora quieren amordazarme.

Intento despertarme, mover mis piernas, alzando mis manos hacia aquella pared lastimosa y alta de oscura noche. Rio, perdiendo fuerzas. No me has dejado opción, mordere tus tallos para tironear mi libertad. Solo me has tenido aqui presa para alivianar tu angustia existencial, tu mundo metafisico ha perdido cordura. La palabra fatalidad se ha pegado a tu sien, como viento helado y cegador.

lunes, 2 de mayo de 2011

Siendo fiel al momento recóndito, donde se encuentra reposada su alma, se apoya suavemente sobre el vidrio de la ventanilla del vaivén, de su propio vaivén.

Logrando un acople casi perfecto de su respiración para con lo que observa a la lejanía.

Campos sembrados de vías que no tienen principio y fin, se contrastan con las espesas nubes que proclaman el preludio de una tormenta orquestal. Los coristas vagabundos, adormecidos por el frío que corre en los pasillos, se embelesan con sus propios cánticos, serpenteando la animosa tempestad. Sin perder el tempo de aquél vaivén, por un instante todas las miradas se entrelazan, cayendo sobre sus hombros. Apresando toda mera existencia en el silencio del lenguaje.