martes, 22 de noviembre de 2011

Sacudón a la mente viva. Intermitencia rigurosa y altiva, hoy no te dejas dormir.
Vamos adentrándonos a una habitación, juntas aferradas delicadamente por un hilo blanco.
El frío del pasillo nos golpea las vértebras. Telarañas cristalinas nos abrazan los cabellos.
Conciencia mía, no te sueltes de aquel hilo. No me pierdas, observame por el rabillo del ojo.
Esta todo tan cuajado a veces, en el suelo, despatarrada mi razón.
No hace falta que comprendas mis silencios. No importa si está todo dicho.
El sentir es el eterno encanto del florecer.

lunes, 31 de octubre de 2011

Apretamos los dientes, nos damos aquél sorbo febril. Aguzemos el paso cuesta abajo, cuesta abajo. Todo movimiento se siente chabacano, como animal rompiéndose en el silencio, entre neblinas.
Se oye el reviente de pasos a la lejanía, pero algo nos jala a lo más profundo de las calles, de su festín de paredes, cortantes piedras preciosas; de sus ventanas abiertas , que te arrancan suspiros y ni ha...blar de sus techos resbaladizos, chorreantes de silbido dulce, que se nos vienen trepando distantes por las pupilas.
Los preludios de las melodías andariegas se me pegan incansables, cánticos al amor y a la guerra me besan el cuerpo .Otredad misteriosa, voz de voces, ‘Que me voy’ te digo y escuche que te dije. ¡Ay de mi! Esta noche, que me creo infante y río de los hilvanados y deshilvanados del momento.
Tu cuerpo se aleja, adelantándoseme sabio, alba de todos los fuegos.

lunes, 24 de octubre de 2011

La piel brillante, mis amigos andaluces tropiezan rabiosamente felices por la mañana encendida. Me escucho en el canto, en la fresca ventisca. Todo se ha calmado. Caminamos entre los comercios ambulantes, que todos los sábados despiertan en las calles. Fieles como nosotros a los aires embebidos de tierra y ambar. Deambulan las voces como miradas, como pies y manos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Abrazada a la ventanilla del vaivén, cuenta estelas lumínicas a la lejanía. Asomándose un poco al vacío , sospecha un verde oscuro dentro del horizonte taciturno. Se embriaga con el olor a pasto quemado que se retuerce entre los rieles. Mientras que el albor fatídico transcurre estirándose como luces de neon, cosquilleante sin cesar.
El no saber en que estación bajarse, la llena de dicha y duda. Delicia momentánea de pies a cabeza.

martes, 6 de septiembre de 2011

Decisión

El sol empezó a descomponerse ante sus ojos. Inquietantes naranjados se entrecruzan con el relumbro del viento invernal de su pueblo, el cual juega con la incandescente luminaria del firmamento. Su lugar está en todos lados menos en el candor artificial de la ciudad, aquel panteón oscuro que con sus pesadas alturas asuelan la posibilidad de que sus manos, cubiertas de colores zigzagueantes, tomen decididamente camino. Algo habrá que hacer, ¿Verdad?
Caminar hacia aquél estrecho azul zafiro del empíreo. Besar la cumbre, que tan lejana estaba.
No deshojar más estas horas.

lunes, 4 de julio de 2011

He de determinarle que se aleje. Si, a usted, austera sombra de misericordiosa fachada, que de vez en cuando atenta contra mis formas y pensamientos. ¿Acaso no comprende que para acercárseme debe usted cruzar el ancho río?.

No puede dar comienzo con lo ya vivido, debe embriagarse de la sorpresa que detona toda su naturaleza impulsiva ; Ese pájaro que se hiela en el aire por amor a la abismal aventura de reconocerse vivo. Pero ya basta de sueños y decoros... ¿Qué puedo esperar de usted?, solo se arrastra de cegueras y arrepentida discordia.

viernes, 17 de junio de 2011

“Tu nihilismo es tan chato y automático, fiel compañera” susurras al caminar. Aquello tiende a ser meramente insoportable, cuando los colores y las formas sucumben a plenas sombras. Constantemente estamos cambiando de piel, es por eso que ya no escribes. De pronto caes, te vas dando cuenta de que se trata todo esto, de lo luminiscente que en realidad es. Un invierno helado y primavera blanca.

domingo, 5 de junio de 2011

Sostengo el desierto que se convierte en mis dedos, en los tuyos.Salpicamos la electricidad de la materia, por toda la habitacion.
Nadie puede oirnos, solo él. Minucioso resplandor del hermoso mar de posibilidades. Inagotables, tirantes, andan rugiendo sin cesar a mis costados.
Salados artificios en sus corales, los cuales se clavan pesadamente en la piel. Heridas inevitables, si, cuando uno no puede evitar sumerguirse nuevamente en estas claras cofradías.

miércoles, 1 de junio de 2011

La eterna madre noche que sube a mis pies, ha de proclamarme el descanso. Me envuelvo así en el manto albiceleste, hermano de palabras y de estrellas. Adormezco al fin besando sueños de sabanas, para desprender un poco la ironía, la falta de aquello. Aquello que ya no hay, que no existe.

Hoy estoy aquí, sumergida en este sereno y solitario océano, sonriendo a pesar del hastío que veo revolcarse en las tías arenas del desierto, una vez más.

viernes, 27 de mayo de 2011

Machaco a estorbos, respiro la hiel de aquella ciudad vencida. Vencida de tanto comer, de tanta tensión y maldad. Mientras el frio rompe mis manos al andar. Buscaré un lugar donde dormir, donde gritarme todo esto que no quiere salir.
Estas visceras que recojo en mi, para sí. Dentro de mi.
Ya basta razón, ya se que debo partir, partirme.
Ya, calma varón. Todo comienza, todo recién comienza.

miércoles, 25 de mayo de 2011

momento

El ir y venir siempre son indefinidamente persistentes en estos casos. Mientras camino y contemplo el clima cambiar a mis pies y altura, busco, observo, huelo algo que ya no parte del todo de este monocromático universo terrenal. El simple sentir, la cuestion sagaz y relajada del tacto que a mi vida acontece desde momentos sin nombre, es hoy uno de los grandes pilares de mi existencia. Animal empedernido, busco beberme tu sal, tu sudor y lagrimas. Busco más, mas alla de esta locura que constantemente me lleva a dibujar en el aire una circunferencia. Bajo la mirada, sonrio. Maldición, es inevitable.

martes, 24 de mayo de 2011

Al parecer he decidido aferrarme a aquél febo resplandeciente, en un momento recóndidamente inoportuno. Terror al convertirme en el mismísimo Icaro. Temor a que ardan mis ojos. Es hora de volver a las cavernas subterraneas del lenguaje, escuchar el crepitar de esta humanidad dormida. Abrazar con ambos brazos esta visión del uno para con el universo. Besar este cosmos que vibra en mí. Rezar por que no me rebanen la cabeza, el y su santo Grial. El y su santa vuelta, sus devenires y mares.
Quiero fundirme en mi propia fauna, en el alba celeste, una vez más.

sábado, 21 de mayo de 2011

Atardecer de silencios y palabras que no tienen forma. Me escabullo de tu mirada, pensando que así sera siempre de ahora en más. Mi traición es tu traición. Ambas nos traicionamos a nosotras mismas. Y lo que cuelga ahora, como bilis empantanada de nuestros labios y manos, no es más que el revuelco tácito de nuestros propios devenires. De nuestras multiplicadas realidades.
Ojalá el sentimiento que tu pecho y el mío ahogan para no dejar partir, sirviera de algo.
Pero en este mundo de deidades inconclusas y sufragios eternos, sólo parece persistir el sentimiento del imposible y de la mentira que al fín y al cabo es mentira,pero que aún así nos aleja.

viernes, 20 de mayo de 2011

El dulce crepitar del fuego, va adormeciendose lentamente. Ya no ardo. Prefiero sentir el placer al aferrarme a las raices de esta tierra, al acariciar los suaves paramos con mis ojos, y a sonreir entregando la lucha por algo que jamas se jugará.
No volveré a mirarte a los ojos, ni a pronunciar palabra. A vos, sí, a vos.

jueves, 19 de mayo de 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Parada en puntillas de pie, agudiza la mirada al clavar, uno por uno, los interminables alfileres sobre aquel campo nocturno. Están tan cerca que el frio del espeso vidrio transparentado se empaña casi constantemente. Pero sus miradas persisten, pese a la distancia, al hambre y a esos alfileres tan lastimosos que ella clava cada tanto. Casi con dolorosa locura, como si esos alfileres fueran a prevalecer erguidos en aquel duro vidrio.
Lo que no se ve, ni siquiera palpita por el otro, es que ella con dedicada estrategia busca como un gran detallista doblegar aquel frio vidrio con astucia, pero tan torpe como sus manos recordando piel.

Le atemorizan las ideas ridículas y lastimosas, como pensarse tomando carrera para golpear con su cuerpo aquel vidrio. Decide tomar conciencia cuan artesano, y palpar con su inteligencia, rodear los bordes de aquel espesor, probar mil veces con la terquedad de clavar la fina hilera de alfileres. Artilugios imposibles. Una y otra vez.

El por su lado, solo se acerca cada tanto, cuando ella persiste en la dulzura de acercarse luego de haber clavado los alfileres, y apoya sus labios y su cuerpo contra aquel vidrio, como si quisiera brindarle calor.

Su cuerpo vibrante diambula en estados taciturnos, casi omnipresente. Solo altercando miradas con ella, y hablandole en un lenguaje casi silencioso.
Se quieren, sí, a pesar del vidrio, a pesar del miedo a ser. Lo peor de todo es que ninguno de ellos lo sabe, o reconoce verdaderamente.
No quieren ver que aquél vidrio solo consigue prevalecer en su imaginario. La excusa del temeroso.

martes, 10 de mayo de 2011

Refriego fuerte aquella espuma sobre mi cuerpo, detonando en sollozos cuan bomba tirada al mar. Cansada de esta miseria, la misma que hace años arrancó respiro y amor.

La misma que ahora, imposible de articular, se escurre en segundos entre mis dedos arrugados. El encuentro inevitable con la cobardía, no me deja en paz. Nadie comprende esta hambruna, esta fragilidad tan expuesta.

Ahora solo quedan ellas dos, debatiéndose con ánimos este cuerpo, tironean incansables de cuanta piel puedan.

Y yo acá, conciencia, sintiendo el pesar del desierto en este mar. Dejándoles lugar a que se maten entre ellas si quieren, o que me destrocen a mi. Ya no me importa. Ya no habrán pañuelos blancos en el aire, ya no te salvaré de esta guerra, brutalidad nata. Y a ti razón, ya no te volveré a escuchar con tus discursos sobre el maldito conformismo. Me cago en tus conceptos de heroismo, esa maldita tirania que prevalece como un ciego aferrado a tus manos.
Hoy prefiero el dulzor de estos ojos que pesadamente se cierran.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Querida hiedra, el canto que mi voz espanta con tus animosas formas en mi, te encuentran contradictoriamente alucinante. Mas te me enriedas , mas me adormezco.
Tanto que entre sueños hablo confusamente. La salvia proveniente de tus delicados tallos me han viciado, ahora quieren amordazarme.

Intento despertarme, mover mis piernas, alzando mis manos hacia aquella pared lastimosa y alta de oscura noche. Rio, perdiendo fuerzas. No me has dejado opción, mordere tus tallos para tironear mi libertad. Solo me has tenido aqui presa para alivianar tu angustia existencial, tu mundo metafisico ha perdido cordura. La palabra fatalidad se ha pegado a tu sien, como viento helado y cegador.

lunes, 2 de mayo de 2011

Siendo fiel al momento recóndito, donde se encuentra reposada su alma, se apoya suavemente sobre el vidrio de la ventanilla del vaivén, de su propio vaivén.

Logrando un acople casi perfecto de su respiración para con lo que observa a la lejanía.

Campos sembrados de vías que no tienen principio y fin, se contrastan con las espesas nubes que proclaman el preludio de una tormenta orquestal. Los coristas vagabundos, adormecidos por el frío que corre en los pasillos, se embelesan con sus propios cánticos, serpenteando la animosa tempestad. Sin perder el tempo de aquél vaivén, por un instante todas las miradas se entrelazan, cayendo sobre sus hombros. Apresando toda mera existencia en el silencio del lenguaje.

lunes, 25 de abril de 2011

Mal tiempo.

Tocando superficialmente el borde de la copa de vino, sus ojos se sitúan en el tramado del mantel, finamente pintado con aquellas oleosas texturas.

Sintió la angustiosa e imperiosa verdad, entrelazándose con el tintineo de aquel cristal. Una vez más se sacudía su mundo. Una vez mas debería implementar aquél cuchillo, volver a ensangrentar sus manos, para luego poder lamer la sangre. De su herida, del suelo y de su sien. Dolorosa y temblorosa proclama infanticidio, caos y mentiras.

El matar todo lo que conmueve, como todo lo que a fin y al cabo termina doliendo, es el peso más profundo de su espalda. El no querer aprender a soltarse, el huir a la huella tacita de su presencia, el aborrecer hasta su sombra. Todo eso, deambula en aquel néctar, que a este paso cercano al infierno, es sacudido imperiosamente en la copa.

¿Que te pesa de lo ya denominado “pesado”?, ¿Creerte el mas cauto y ser el mas rengo a la hora de correr lejos las desventajas?.

Mirate, prevaleciente guerrero. Solo te convertirás en estatua así, y recibiendo de a poco aquello que llamas gloria; solo lograrás susurrarle al viento aquellas batallas con desmerecidos honores. Ya no habrá decoros que te vistan, ni elogios que te acompañen ni denominaciones de libertad y revolución que te identifiquen.

Siempre disculpándote de tus tiempos, mientras sacudís frenéticamente ese circulo, esa clamada suavidad. Aquella que será condescendiente, tu única compañera.

La soledad del tan aclamado temperante, es la soledad del cobarde.

viernes, 15 de abril de 2011

Reflejo.

"Es cuestión de leer Señorita, de alargar la mentira un poco más. Estirarla tanto que sea posible su penetración en nuestra más profunda piel. Interiorizarse, sí. Y que ya nada duela, sacudirte y que nada te asuste." Escuchas, escuchaste y escucharás que dicen.
Ah!, y asentís consciente de que tal vez sea mejor conformarse plenamente con los eternos dejavues.

Sí imbecil, aquello que no te perdonás a la hora de nombrar los porqués de tu silencio. Aquella sombra fija en la pared, inamovible constelación a la que abrazás mistícamente en secreto.

Ya despertarás, inhalarás nueva sangre y con una fuerza bestial te arrancarás todo este papel absurdo de tu piel, al flagelarte con aquel rojo seco que cuelga de tu infinita obsenidad, tu plegaria mortífera.
Reclamarás tu verdadera identidad, tu bestia.
Tus venas salpicarán vida.

jueves, 14 de abril de 2011

Callarse

Vivencia nocturna, aquella que camina ligeramente sobre sus pies, en un cuarto infinito.
No se tienen ganas de besar ni de apaciguar la lujuria que brota de aquel perímetro salvaje.
Hay Ansias de encarar la materia, de introducirse en ese todo, aquel que ya no sabe ni como callarlo.
La angustia livianita, andrajosa y molesta de no saber como.
Sentir esa oleosa e inentendible inmensidad del momento.
Oscuridad en mi boca y en los ojos de él.

martes, 12 de abril de 2011

Mirando el viento, entra a la mar.

Ella se encuentra sola, en medio de la taciturna tempestad que representan las olas. Aquellas que arrastran superficies eternas, provenientes de otros mundos, de otros tiempos.Besa sus manos, sus propios cabellos. Sueña la amarga soledad de su silencio inamovible.

Ella no sabe a lo que se atiene, a la inmensidad que la abraza a lo lejos. Ni siquiera puede imaginárselo, naturaleza ignorante. Solo se remite a respirar, inhalar el aire compañero y torturador de años.

Alucinante danzarina, entre las aguas que jamás han sido suyas y que tampoco serán de nadie.


lunes, 4 de abril de 2011

miércoles, 30 de marzo de 2011

Fondo.

Tratando de purgar la demencia, hago una pequeña insición en donde reposan las ideas.
Limpio aquellas estructuras, tan visceralmente aferradas en mi interior.
Me desquicio de solo pensarlo.
De pensar silencio en mis gritos.

viernes, 25 de marzo de 2011

el no.

El recuerdo es tácito, en medio de la muchedumbre. Un Lunes numero 13 del mes, el señor X se mantiene erguido duramente con un cigarrillo en la mano, en una larga hilera, mientras espera que el tren llegue al anden.
El no quería, pero no pudo evitarlo, el sentir, es sentir. “Nada ni nadie va a salvarte” le dijo una vuelta aquella voz, en los floridos años pasados. ¿Por qué el recuerdo pesa en nuestras mentes mas que cualquier otra cuestión? Digamos que es una parte muy importante en el hilado de la existencia., ¿verdad?. Sino lo es, por favor, refútemelo y espero que sea largamente argumentativo, se aceptan disyuntivas posibles.

Aun así, pese a las campestres ideas entrelazadas que unifican un nihilismo que siendo bien utilizado fomentaria alguna clase de anarquia de la razon, el Señor X; Quién frota sus manos sudorosamente, solo quiere responderse una sola cosa a si mismo.

“El recuerdo debe presenciarse con una templanza casi (para no pedir menos) como uno de aquellos antiguos sabios, como el gran Sócrates. ¡Si, si! Aquello conlleva a dejar que el momento pase, obteniendo un exitoso y bienaventurado encuentro.” ¡Pero cuanta ignorancia disfrazada de temperancia Sr, ¿Acaso no se da cuenta?, de que se quiere librar?, ¿De las caprichosas concecuencias que aparecen o del simple accionar?

Lo que no sabe, Señor X, es que si uno no comprende la dualidad de la cuestión, jamás actuará con verdadera temperancia. Jamás existirá un “momento bienaventurado”, sino más bien un detalle, una visión enérgica del pasado. La cual lo transportara momentáneamente a un estado mental sumamente abrupto y silenciosamente ciego.
Sea de felicidad, como de tristeza. Y con la ignorancia de la fortaleza, estimado colega, jamás se encontrara de sopetón, Ni siquiera se lo cuestionará.
Simplemente pondrá aquel pecho de acero ante la cuestión, y la batallará como un guerrero, un ciego guerrero. Creyendose que ha desmembrado toda cuestión, Exitoso Señor X.

Así usted jamás dudará de la certeza o de la mentira, o si verdaderamente existe alguna de ellas. Y me seguirá mirando con los ojos bien abiertos, al mejor estilo videotape, grabando con delicioso entusiasmo este mismísimo momento.
Lo recordara con un sentimiento enigmático, como un encuentro de suma entrañaza. Hasta se maravillará de la bella complejidad del asunto. Oh si, Señor X, pero jamás se preguntará ni el mas absurdo, ni si quiera en voz baja, ni el mas bello "¿Por qué?".


lunes, 7 de marzo de 2011

M

Acantilados subyacentes de las sombras, orillas vecinas y ajenas a mis pies. Interminable coagulación sensorial que dispara como dardos la razón de quien gobierna el cuerpo.

Chorreante mar, tan vivazmente turbulento como la sangre que recorre mis venas. Embravecido, entregado a la eternidad de sus aguas, me implora mimetizarme. El, como el alma partida, envuelve y se lleva hasta lo mas profundo de su entidad, aquello que mas añora. Por mas que sea a la fuerza, se lo lleva.
¡Ah! Injusto y sanguinario, propicio de esta entidad humana.

Océano humano, ancestral y visceral, hermano del viento y de mi locura. Inagotable soberano. ¿Que querrás encontrar al magullarte semejante banquete?, al ingerir tanta basura, tanta paridad, una y otra vez.
Siempre más, lucharemos cuerpo a cuerpo. Fuerza a fuerza, la elocuencia del juego. Oda a la arrogancia del uno, del uno para con el cosmos. Natura.

domingo, 6 de marzo de 2011

Lo tácito.

Observo su cara en las penumbras, mientras una de mis manos se hunde en el contacto de la piel; Qué extraño es todo esto, sus ojos se cierran de placer, mientras los míos se agudizan con delicia. Cuan desconocido se ha vuelto, siento temor de hundirme mas allá de su piel, mas allá de mi piel.

Mientras nos acariciamos, el sueño se invita solo a ser percibido por nuestras mentes. El miedo se menta lentamente; Sí, la simple conclusión de ser los eternos incrédulos ante estos vaivenes. Miedo a que nada sea real; a que la paz en conjunto no exista.

Que conozca a través de estas caricias lo indecible de mi ser.

domingo, 20 de febrero de 2011

Día uno

Mis mejillas arden, el viento les quitó la poca palidez que les quedaban y ahora están enrojecidas de andar a pasos agigantados a través de la plaza, saliendo de ese antro de colores añejos para patear un poco de aire puro. Un poco de realidad no tan tramada y ridícula. Sin duda alguna necesitaba sentir algo que no fuera meramente un chiste, o un dejavu un tanto (para no decir mucho) modificado.

¿Que es lo que me separó esta noche de la mano amiga y la buena compañía? En mi posición egoísta podría decir que fue la poca atención, el haberme dejado sentir tan transparente y a su vez tan sumergida en mi entidad de solitaria introvertida. Sentí una desconexión atroz para con la gente que charlaba a mi lado, sentí la superficialidad en voz del permufe dulce. Callejón sin salida.

Y en ese preciso momento, unas paredes se fueron sumando a lo largo de la paranoia de casi una hora que me sumergí en aquella piel. ¿Era mi piel o era la piel de otra persona?. Esa es la gran pregunta.

Por lo que he entendido uno se compone por varios periodos y desenlaces (Siempre diferentes, pese a las similitudes) para con su entidad. Nunca navegamos en las mismas aguas, a no creer que el río en el que nos sumergimos es siempre el mismo. O no. Cambia constantemente.

Que agobiante, que lúdico a su vez, y que tan poco atractivo posee en definitiva todo esto de lo inesperado tan sospechado.

Supongo que no será la primera vez que esto me suceda, o que a usted le suceda, querido lector.

Será mejor acostumbrarse y respirar hondo ante semejante incomunicación.

Creo a su vez que lo que destelló que yo siguiera de largo fue el claro reflejo del abandono de todo entendimiento. El haberme querido reflejar en unos ojos que ya no me conocen.

Pero como dijo una voz cantora, el mundo es infinito, va y viene. Supongo que lo mismo sucede con las relaciones humanas. Tal vez, esperanzadamente lo digo, algún día esos ojos que me supieron leer vuelvan a leerme con sorpresa y perplejidad. Y tal vez no me agobie con sus preguntas alenguadamente obvias sobre mi estado de animo. (Nótese: no hay nada mas detestable que cuando uno lo pasa mal, el otro se lo haga saber con preguntas como : ¿Esta usted bien?, ¿Le aqueja algo?) carajo, por supuesto que me aqueja, soy un estúpido por pretender, ¿Sabe?, ¿Alguna vez se ha sentido estúpido como yo?.

He aquí donde entra la ira incontenible. Vale aclarar que en otras épocas habría maldecido en la mesa, en su cara y en la de los demás. Pero ya no soy tan valientemente ingenuo. Prefiero marcar la orilla de mi isla, y sonreír a distancia, pedir perdón en silencio a los desconocidos, y a fin y al cabo dar la espalda.

Di profundos domine, que humanidad tan tangible y a su vez tan lejana. Hay tan pocas respuestas.

Tantos errores, o mas bien traspiés.

Si navegamos por aguas constantemente cambiantes, ¿Por qué siempre soñamos con dejarnos llevar por aquella corriente tan bien conocida?. ¿Acaso no sabemos que lo inesperado esta al acecho de nuestros caminos presuntamente bien construidos?, ¿Que a veces por mas que leamos a la gente o a lo que nos rodea, hay algo mas profundo que determina otro inesperado desenlace?. Es como querer escupir al cielo, permanecer quieto, y pretender que por arte de magia un viento arroje nuestro escupitajo en otro lado en vez de nuestra cara, o viceversa.

Muchos miden el infinito como algo totalmente inconcebible, yo lo comprendo como algo real e inesperado al final, o en su principio o en su nudo. Es el sueño, nada es lo que parece y a su vez lo es. Por momentos, pero lo es.

¿Y bien? ,¿Y ahora que?. Apague la luz, buen amigo. Mañana será otro día. Relájese y tómese todo esto como una “patada en el ojo”.

jueves, 20 de enero de 2011

otro

Sin cesar ni condición, esa es la cuestión.
Dejar de saborear la locura, para toparse con las maravillosas formas de la sinrazón.
Amén.

viernes, 7 de enero de 2011

et moi.

La inocente viajera, la cual acaricia las cosas por su supuesto nombre.
Solo ella conoce la soledad y las mentiras, propicias de las flores.
Cree, ella cree.
Pero la pregunta es: ¿Acaso importa?, ¿Acaso importa lo que crea, si tiene el poder de al menos
creerselo?
Si tan solo se diera cuenta que en eso consiste toda cuestión existencial. En su singular finitud.
Y mas aun en la consciencia de ella.
Cuando ese día llegue dejará de autoconvencerse a través de su lirica y podrá observarse en los demás, sin tiempo y sin máscara.

sábado, 1 de enero de 2011

Vacio.

Si, podría crear, algo que no tiene que ver con nada. Desencadenar con sumo explendor toda clase de piruetas y ademanes, sonreir cuan monigote de circo. Patear todo esto con la barbarie mas profunda de mi instinto.
Pero no puedo no mirar hacia mi, en este momento.
Olvidarme del sentir que el temple y la naturalidad de mi razon se van perdiendo poco a poco.
El vaso va quedando vacio, sin tiempo, sin edad. Así, sin más.
Tanto que correr, que ya no puedo ni caminar, tanto vi, el bosque de la noche me tragó. Me lastimaron las espinas que encontré.

No puedo mirar, ¿Me oyes? Toco desesperada mis ojos, y solo siento cuencos vacios.
Mirame, no puedo.
Ni siquiera gritar.
Siento la muerte palpitando en mis venas, el olor a putrefacción marea sentido por sentido. Ni un torniquete salvará mi sangre de esta angustia.
No hay nada que fluya cerca, no siento el ruido del agua.
No mientas más conciencia, ya no queda nada.