Abrazada a la ventanilla del vaivén, cuenta estelas lumínicas a la lejanía. Asomándose un poco al vacío , sospecha un verde oscuro dentro del horizonte taciturno. Se embriaga con el olor a pasto quemado que se retuerce entre los rieles. Mientras que el albor fatídico transcurre estirándose como luces de neon, cosquilleante sin cesar.
El no saber en que estación bajarse, la llena de dicha y duda. Delicia momentánea de pies a cabeza.
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