Querida hiedra, el canto que mi voz espanta con tus animosas formas en mi, te encuentran contradictoriamente alucinante. Mas te me enriedas , mas me adormezco.
Tanto que entre sueños hablo confusamente. La salvia proveniente de tus delicados tallos me han viciado, ahora quieren amordazarme.
Intento despertarme, mover mis piernas, alzando mis manos hacia aquella pared lastimosa y alta de oscura noche. Rio, perdiendo fuerzas. No me has dejado opción, mordere tus tallos para tironear mi libertad. Solo me has tenido aqui presa para alivianar tu angustia existencial, tu mundo metafisico ha perdido cordura. La palabra fatalidad se ha pegado a tu sien, como viento helado y cegador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario