martes, 12 de abril de 2011

Mirando el viento, entra a la mar.

Ella se encuentra sola, en medio de la taciturna tempestad que representan las olas. Aquellas que arrastran superficies eternas, provenientes de otros mundos, de otros tiempos.Besa sus manos, sus propios cabellos. Sueña la amarga soledad de su silencio inamovible.

Ella no sabe a lo que se atiene, a la inmensidad que la abraza a lo lejos. Ni siquiera puede imaginárselo, naturaleza ignorante. Solo se remite a respirar, inhalar el aire compañero y torturador de años.

Alucinante danzarina, entre las aguas que jamás han sido suyas y que tampoco serán de nadie.


lunes, 4 de abril de 2011

miércoles, 30 de marzo de 2011

Fondo.

Tratando de purgar la demencia, hago una pequeña insición en donde reposan las ideas.
Limpio aquellas estructuras, tan visceralmente aferradas en mi interior.
Me desquicio de solo pensarlo.
De pensar silencio en mis gritos.

viernes, 25 de marzo de 2011

el no.

El recuerdo es tácito, en medio de la muchedumbre. Un Lunes numero 13 del mes, el señor X se mantiene erguido duramente con un cigarrillo en la mano, en una larga hilera, mientras espera que el tren llegue al anden.
El no quería, pero no pudo evitarlo, el sentir, es sentir. “Nada ni nadie va a salvarte” le dijo una vuelta aquella voz, en los floridos años pasados. ¿Por qué el recuerdo pesa en nuestras mentes mas que cualquier otra cuestión? Digamos que es una parte muy importante en el hilado de la existencia., ¿verdad?. Sino lo es, por favor, refútemelo y espero que sea largamente argumentativo, se aceptan disyuntivas posibles.

Aun así, pese a las campestres ideas entrelazadas que unifican un nihilismo que siendo bien utilizado fomentaria alguna clase de anarquia de la razon, el Señor X; Quién frota sus manos sudorosamente, solo quiere responderse una sola cosa a si mismo.

“El recuerdo debe presenciarse con una templanza casi (para no pedir menos) como uno de aquellos antiguos sabios, como el gran Sócrates. ¡Si, si! Aquello conlleva a dejar que el momento pase, obteniendo un exitoso y bienaventurado encuentro.” ¡Pero cuanta ignorancia disfrazada de temperancia Sr, ¿Acaso no se da cuenta?, de que se quiere librar?, ¿De las caprichosas concecuencias que aparecen o del simple accionar?

Lo que no sabe, Señor X, es que si uno no comprende la dualidad de la cuestión, jamás actuará con verdadera temperancia. Jamás existirá un “momento bienaventurado”, sino más bien un detalle, una visión enérgica del pasado. La cual lo transportara momentáneamente a un estado mental sumamente abrupto y silenciosamente ciego.
Sea de felicidad, como de tristeza. Y con la ignorancia de la fortaleza, estimado colega, jamás se encontrara de sopetón, Ni siquiera se lo cuestionará.
Simplemente pondrá aquel pecho de acero ante la cuestión, y la batallará como un guerrero, un ciego guerrero. Creyendose que ha desmembrado toda cuestión, Exitoso Señor X.

Así usted jamás dudará de la certeza o de la mentira, o si verdaderamente existe alguna de ellas. Y me seguirá mirando con los ojos bien abiertos, al mejor estilo videotape, grabando con delicioso entusiasmo este mismísimo momento.
Lo recordara con un sentimiento enigmático, como un encuentro de suma entrañaza. Hasta se maravillará de la bella complejidad del asunto. Oh si, Señor X, pero jamás se preguntará ni el mas absurdo, ni si quiera en voz baja, ni el mas bello "¿Por qué?".


lunes, 7 de marzo de 2011

M

Acantilados subyacentes de las sombras, orillas vecinas y ajenas a mis pies. Interminable coagulación sensorial que dispara como dardos la razón de quien gobierna el cuerpo.

Chorreante mar, tan vivazmente turbulento como la sangre que recorre mis venas. Embravecido, entregado a la eternidad de sus aguas, me implora mimetizarme. El, como el alma partida, envuelve y se lleva hasta lo mas profundo de su entidad, aquello que mas añora. Por mas que sea a la fuerza, se lo lleva.
¡Ah! Injusto y sanguinario, propicio de esta entidad humana.

Océano humano, ancestral y visceral, hermano del viento y de mi locura. Inagotable soberano. ¿Que querrás encontrar al magullarte semejante banquete?, al ingerir tanta basura, tanta paridad, una y otra vez.
Siempre más, lucharemos cuerpo a cuerpo. Fuerza a fuerza, la elocuencia del juego. Oda a la arrogancia del uno, del uno para con el cosmos. Natura.

domingo, 6 de marzo de 2011

Lo tácito.

Observo su cara en las penumbras, mientras una de mis manos se hunde en el contacto de la piel; Qué extraño es todo esto, sus ojos se cierran de placer, mientras los míos se agudizan con delicia. Cuan desconocido se ha vuelto, siento temor de hundirme mas allá de su piel, mas allá de mi piel.

Mientras nos acariciamos, el sueño se invita solo a ser percibido por nuestras mentes. El miedo se menta lentamente; Sí, la simple conclusión de ser los eternos incrédulos ante estos vaivenes. Miedo a que nada sea real; a que la paz en conjunto no exista.

Que conozca a través de estas caricias lo indecible de mi ser.

domingo, 20 de febrero de 2011

Día uno

Mis mejillas arden, el viento les quitó la poca palidez que les quedaban y ahora están enrojecidas de andar a pasos agigantados a través de la plaza, saliendo de ese antro de colores añejos para patear un poco de aire puro. Un poco de realidad no tan tramada y ridícula. Sin duda alguna necesitaba sentir algo que no fuera meramente un chiste, o un dejavu un tanto (para no decir mucho) modificado.

¿Que es lo que me separó esta noche de la mano amiga y la buena compañía? En mi posición egoísta podría decir que fue la poca atención, el haberme dejado sentir tan transparente y a su vez tan sumergida en mi entidad de solitaria introvertida. Sentí una desconexión atroz para con la gente que charlaba a mi lado, sentí la superficialidad en voz del permufe dulce. Callejón sin salida.

Y en ese preciso momento, unas paredes se fueron sumando a lo largo de la paranoia de casi una hora que me sumergí en aquella piel. ¿Era mi piel o era la piel de otra persona?. Esa es la gran pregunta.

Por lo que he entendido uno se compone por varios periodos y desenlaces (Siempre diferentes, pese a las similitudes) para con su entidad. Nunca navegamos en las mismas aguas, a no creer que el río en el que nos sumergimos es siempre el mismo. O no. Cambia constantemente.

Que agobiante, que lúdico a su vez, y que tan poco atractivo posee en definitiva todo esto de lo inesperado tan sospechado.

Supongo que no será la primera vez que esto me suceda, o que a usted le suceda, querido lector.

Será mejor acostumbrarse y respirar hondo ante semejante incomunicación.

Creo a su vez que lo que destelló que yo siguiera de largo fue el claro reflejo del abandono de todo entendimiento. El haberme querido reflejar en unos ojos que ya no me conocen.

Pero como dijo una voz cantora, el mundo es infinito, va y viene. Supongo que lo mismo sucede con las relaciones humanas. Tal vez, esperanzadamente lo digo, algún día esos ojos que me supieron leer vuelvan a leerme con sorpresa y perplejidad. Y tal vez no me agobie con sus preguntas alenguadamente obvias sobre mi estado de animo. (Nótese: no hay nada mas detestable que cuando uno lo pasa mal, el otro se lo haga saber con preguntas como : ¿Esta usted bien?, ¿Le aqueja algo?) carajo, por supuesto que me aqueja, soy un estúpido por pretender, ¿Sabe?, ¿Alguna vez se ha sentido estúpido como yo?.

He aquí donde entra la ira incontenible. Vale aclarar que en otras épocas habría maldecido en la mesa, en su cara y en la de los demás. Pero ya no soy tan valientemente ingenuo. Prefiero marcar la orilla de mi isla, y sonreír a distancia, pedir perdón en silencio a los desconocidos, y a fin y al cabo dar la espalda.

Di profundos domine, que humanidad tan tangible y a su vez tan lejana. Hay tan pocas respuestas.

Tantos errores, o mas bien traspiés.

Si navegamos por aguas constantemente cambiantes, ¿Por qué siempre soñamos con dejarnos llevar por aquella corriente tan bien conocida?. ¿Acaso no sabemos que lo inesperado esta al acecho de nuestros caminos presuntamente bien construidos?, ¿Que a veces por mas que leamos a la gente o a lo que nos rodea, hay algo mas profundo que determina otro inesperado desenlace?. Es como querer escupir al cielo, permanecer quieto, y pretender que por arte de magia un viento arroje nuestro escupitajo en otro lado en vez de nuestra cara, o viceversa.

Muchos miden el infinito como algo totalmente inconcebible, yo lo comprendo como algo real e inesperado al final, o en su principio o en su nudo. Es el sueño, nada es lo que parece y a su vez lo es. Por momentos, pero lo es.

¿Y bien? ,¿Y ahora que?. Apague la luz, buen amigo. Mañana será otro día. Relájese y tómese todo esto como una “patada en el ojo”.