viernes, 13 de mayo de 2011
Lo que no se ve, ni siquiera palpita por el otro, es que ella con dedicada estrategia busca como un gran detallista doblegar aquel frio vidrio con astucia, pero tan torpe como sus manos recordando piel.
Le atemorizan las ideas ridículas y lastimosas, como pensarse tomando carrera para golpear con su cuerpo aquel vidrio. Decide tomar conciencia cuan artesano, y palpar con su inteligencia, rodear los bordes de aquel espesor, probar mil veces con la terquedad de clavar la fina hilera de alfileres. Artilugios imposibles. Una y otra vez.
El por su lado, solo se acerca cada tanto, cuando ella persiste en la dulzura de acercarse luego de haber clavado los alfileres, y apoya sus labios y su cuerpo contra aquel vidrio, como si quisiera brindarle calor.
Su cuerpo vibrante diambula en estados taciturnos, casi omnipresente. Solo altercando miradas con ella, y hablandole en un lenguaje casi silencioso.
Se quieren, sí, a pesar del vidrio, a pesar del miedo a ser. Lo peor de todo es que ninguno de ellos lo sabe, o reconoce verdaderamente.
No quieren ver que aquél vidrio solo consigue prevalecer en su imaginario. La excusa del temeroso.
martes, 10 de mayo de 2011
Refriego fuerte aquella espuma sobre mi cuerpo, detonando en sollozos cuan bomba tirada al mar. Cansada de esta miseria, la misma que hace años arrancó respiro y amor.
La misma que ahora, imposible de articular, se escurre en segundos entre mis dedos arrugados. El encuentro inevitable con la cobardía, no me deja en paz. Nadie comprende esta hambruna, esta fragilidad tan expuesta.
Ahora solo quedan ellas dos, debatiéndose con ánimos este cuerpo, tironean incansables de cuanta piel puedan.
Y yo acá, conciencia, sintiendo el pesar del desierto en este mar. Dejándoles lugar a que se maten entre ellas si quieren, o que me destrocen a mi. Ya no me importa. Ya no habrán pañuelos blancos en el aire, ya no te salvaré de esta guerra, brutalidad nata. Y a ti razón, ya no te volveré a escuchar con tus discursos sobre el maldito conformismo. Me cago en tus conceptos de heroismo, esa maldita tirania que prevalece como un ciego aferrado a tus manos.Hoy prefiero el dulzor de estos ojos que pesadamente se cierran.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Tanto que entre sueños hablo confusamente. La salvia proveniente de tus delicados tallos me han viciado, ahora quieren amordazarme.
Intento despertarme, mover mis piernas, alzando mis manos hacia aquella pared lastimosa y alta de oscura noche. Rio, perdiendo fuerzas. No me has dejado opción, mordere tus tallos para tironear mi libertad. Solo me has tenido aqui presa para alivianar tu angustia existencial, tu mundo metafisico ha perdido cordura. La palabra fatalidad se ha pegado a tu sien, como viento helado y cegador.
lunes, 2 de mayo de 2011
Siendo fiel al momento recóndito, donde se encuentra reposada su alma, se apoya suavemente sobre el vidrio de la ventanilla del vaivén, de su propio vaivén.
Logrando un acople casi perfecto de su respiración para con lo que observa a la lejanía.
Campos sembrados de vías que no tienen principio y fin, se contrastan con las espesas nubes que proclaman el preludio de una tormenta orquestal. Los coristas vagabundos, adormecidos por el frío que corre en los pasillos, se embelesan con sus propios cánticos, serpenteando la animosa tempestad. Sin perder el tempo de aquél vaivén, por un instante todas las miradas se entrelazan, cayendo sobre sus hombros. Apresando toda mera existencia en el silencio del lenguaje.lunes, 25 de abril de 2011
Mal tiempo.
Tocando superficialmente el borde de la copa de vino, sus ojos se sitúan en el tramado del mantel, finamente pintado con aquellas oleosas texturas.
Sintió la angustiosa e imperiosa verdad, entrelazándose con el tintineo de aquel cristal. Una vez más se sacudía su mundo. Una vez mas debería implementar aquél cuchillo, volver a ensangrentar sus manos, para luego poder lamer la sangre. De su herida, del suelo y de su sien. Dolorosa y temblorosa proclama infanticidio, caos y mentiras.
El matar todo lo que conmueve, como todo lo que a fin y al cabo termina doliendo, es el peso más profundo de su espalda. El no querer aprender a soltarse, el huir a la huella tacita de su presencia, el aborrecer hasta su sombra. Todo eso, deambula en aquel néctar, que a este paso cercano al infierno, es sacudido imperiosamente en la copa.
¿Que te pesa de lo ya denominado “pesado”?, ¿Creerte el mas cauto y ser el mas rengo a la hora de correr lejos las desventajas?.
Mirate, prevaleciente guerrero. Solo te convertirás en estatua así, y recibiendo de a poco aquello que llamas gloria; solo lograrás susurrarle al viento aquellas batallas con desmerecidos honores. Ya no habrá decoros que te vistan, ni elogios que te acompañen ni denominaciones de libertad y revolución que te identifiquen.
Siempre disculpándote de tus tiempos, mientras sacudís frenéticamente ese circulo, esa clamada suavidad. Aquella que será condescendiente, tu única compañera.
La soledad del tan aclamado temperante, es la soledad del cobarde.
viernes, 15 de abril de 2011
Reflejo.
Ah!, y asentís consciente de que tal vez sea mejor conformarse plenamente con los eternos dejavues.
Sí imbecil, aquello que no te perdonás a la hora de nombrar los porqués de tu silencio. Aquella sombra fija en la pared, inamovible constelación a la que abrazás mistícamente en secreto.
Ya despertarás, inhalarás nueva sangre y con una fuerza bestial te arrancarás todo este papel absurdo de tu piel, al flagelarte con aquel rojo seco que cuelga de tu infinita obsenidad, tu plegaria mortífera.
Reclamarás tu verdadera identidad, tu bestia.
Tus venas salpicarán vida.